
– Ensayo –
El líder que transformó Argentina cuya doctrina aún interpela al futuro
A 131 años del nacimiento de Juan Domingo Perón, el legado eterno de nuestro líder que transformó las estructuras sociales y económicas de Argentina, mantiene su centralidad en el debate público. Entre la reivindicación de sus hitos históricos y la vigencia de sus tres banderas -justicia social, independencia económica y soberanía política- el peronismo se consolida como el movimiento político y cultural indispensable para comprender la identidad de una Argentina contemporánea.
Por Oscar Dufour | (*)
Nacer en la Argentina profunda fue para Perón el inicio de un destino ineludible. El peronismo, a 131 años del nacimiento de su fundador, sigue siendo el eje de la política argentina. Más que un partido político, el Movimiento Nacional Justicialista creado por el general Juan Domingo Perón, se mantiene como la identidad colectiva más persistente del país, un fenómeno social y cultural que desafía el paso del tiempo y las crisis cíclicas de nuestra Nación.
Perón consolidó una de las trayectorias políticas más trascendentales de América Latina, al convertirse en el ciudadano electo tres veces presidente de la Nación Argentina, ejerciendo los períodos 1946-1952, 1952-1955 y 1973-1974.
El hecho histórico y su vigencia
La conmemoración de su natalicio no es un simple ejercicio de memoria nostálgica, sino un recordatorio del quiebre histórico que significó su irrupción en el siglo XX. Perón transformó una Argentina agroexportadora y socialmente desigual, en un Estado industrial con una clase trabajadora integrada y consciente de sus derechos. A décadas de su fallecimiento, las discusiones económicas, laborales y sociales del país se siguen estructurando a favor o en contra de su legado.
Hitos fundacionales de la Argentina moderna
El impacto del peronismo se consolidó a través de transformaciones estructurales que redefinieron la ciudadanía:
La Dignidad Trabajadora: El establecimiento de los convenios colectivos, las vacaciones pagas, el aguinaldo y los tribunales de trabajo, elevaron históricamente la participación de los asalariados en el ingreso nacional.
El Sufragio Femenino: Impulsado junto a Eva Perón, la Ley 13.010 de 1947, no solo otorgó el voto a las mujeres, sino que completó de manera definitiva el concepto de soberanía nacional y popular en el país.
Movilidad Social Ascendente: La gratuidad universitaria en 1949 y los masivos planes de vivienda y salud pública, convirtieron el acceso al bienestar en un derecho y no en un privilegio.
El impacto de la doctrina de Perón en el contexto geopolítico actual
El impacto de la doctrina de Juan Domingo Perón en el escenario geopolítico actual, se articula en torno a tres conceptos clave originados a mediados del siglo XX: la Tercera Posición, el Continentalismo y el Universalismo Ecológico. En un orden mundial en plena transición, estas ideas han adquirido una vigencia renovada para analizar las relaciones de poder globales.
1. La «Tercera Posición» en un mundo multipolar
Formulada originalmente en 1946 como un rechazo tanto al capitalismo estadounidense como al comunismo soviético, la Tercera Posición sentó las bases conceptuales para los Países No Alineados.
- El retorno de la neutralidad estratégica: En el contexto geopolítico contemporáneo, marcado por la competencia tecnológica, económica y militar entre Estados Unidos y China, junto con la fragmentación provocada por conflictos en Europa Oriental y Medio Oriente, la Tercera Posición se traduce hoy como autonomía o neutralidad estratégica.
- Evitar alineamientos automáticos: El peronismo actual utiliza este principio para sostener que los países en desarrollo no deben ponerse a disposición de estrategias ajenas. Argumentan que el alineamiento automático con cualquiera de las superpotencias, limita la soberanía nacional y expone al país a disputas globales de las cuales no forma parte.
2. El Continentalismo como bloque regional
En su visión de largo plazo (sintetizada en su discurso de 1953 y textos posteriores) Perón afirmaba que el siglo XXI sería el siglo de los «continentalismos». Sostenía que las naciones aisladas no tendrían fuerza suficiente para negociar con las superpotencias, y que la integración regional era la única garantía de soberanía.
- Antecedente del Mercosur: Sus primeros intentos de articulación con Brasil y Chile (el proyecto de unión económica ABC) operaron como precursores de los bloques de integración sudamericanos contemporáneos.
- Vigencia frente a los megabloques: En la actualidad, el auge de bloques consolidados u organismos de economías emergentes (como el bloque BRICS o la Unión Europea) confirma la premisa peronista de que las disputas globales se dirimen entre plataformas continentales. La doctrina señala que, para América Latina, la falta de una integración profunda debilita su peso político global.
3. El Universalismo y la advertencia ecológica (1972)
Uno de los legados geopolíticos más avanzados de Perón, fue su Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo en 1972. Anticipándose por décadas a la agenda climática global, Perón denunció la «marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la dilapidación de los recursos naturales».
- Geopolítica de los recursos estratégicos: Hoy, la disputa global por la transición energética, ha puesto a Sudamérica en el centro de la escena debido a sus reservas de litio, agua dulce, gas y tierras raras.
- Soberanía vs. Neocolonialismo: La doctrina advierte que el ecologismo de las potencias industriales, no debe traducirse en barreras para el desarrollo de los países periféricos, ni en un «neocolonialismo verde» destinado a saquear recursos básicos. La vigencia de este punto radica en defender la soberanía de los recursos naturales frente a las presiones de las grandes potencias compradoras.

En conclusión
Un legado doctrinario ante los desafíos actuales.
En síntesis, la doctrina geopolítica de Perón demostró una notable anticipación histórica. Al situar la autonomía estratégica, la integración regional y la defensa de los recursos naturales en el centro del mapa, sus ideas dejaron de ser postulados de la entonces «guerra fría», para convertirse en herramientas de supervivencia soberana frente a las tensiones del orden multipolar actual.
En el escenario político contemporáneo, la vigencia del general Perón se sostiene sobre sus tres banderas históricas: justicia social, independencia económica y soberanía política. En momentos de profunda reconfiguración geopolítica y debates económicos de cabotaje, estas premisas continúan operando como el principal faro ideológico y el espejo en el que se mira el destino de la concertación social en Argentina.
Mientras que en el siglo XX la Doctrina Nacional Justicialista se aplicó para resistir la lógica de la Guerra Fría, en el siglo XXI su impacto radica en ofrecer una herramienta analítica de resistencia autonómica. Postula que los países de América Latina deben cooperar entre sí para consolidar su independencia económica, evitar ser satélites de intereses extranjeros y negociar en bloque dentro de una arquitectura global multipolar.
El peronismo demuestra, año tras año, que su historia no pertenece al pasado, sino al diseño permanente del futuro argentino.
A 131 años de su nacimiento, mientras haya un trabajador que reclame sus derechos, mientras haya una mujer que luche por la igualdad, mientras haya un pibe que estudie en la universidad pública y mientras un argentino defienda la soberanía de nuestra tierra, ¡Perón estará vivo en nuestro pueblo!.
¡Viva la Patria, compañeros! ¡Viva Evita! ¡Viva Néstor y Cristina!
¡Y viva el general Perón!
Los que quieran oír… que oigan
(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires
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