
El exintendente de Morón, Martín Sabbatella, bajo cuya gestión se inauguró la Casa de la Memoria y la Vida, participó este martes de la audiencia en el TOF 5 de San Martín donde se dictó la sentencia del Juicio Mansión Seré IV – Moreno I – RIBA II, que juzgó crímenes de lesa humanidad cometidos por la Fuerza Aérea en la Subzona 16.

«Reconforta saber que los crímenes no quedan impunes y que la Memoria sigue activa gracias a la lucha incansable de los organismos y de quienes nunca bajamos los brazos frente al negacionismo o la reivindicación de los genocidas», señaló Sabbatella quien estuvo presente este martes 28 de abril en los tribunales federales de San Martín cuando el Tribunal Oral Federal N°5 dio a conocer el veredicto del Juicio Mansión Seré IV – Moreno I – RIBA II. Durante el proceso se juzgó a cuatro represores de la Fuerza Aérea por crímenes cometidos contra 133 víctimas en el circuito clandestino de la zona oeste del conurbano bonaerense durante la última dictadura cívico-militar. Juan Carlos Herrera, José Juan Zyska, Ernesto Rafael Lynch y Julio César Leston, fueron condenados a 25 años de prisión.
«Es un día muy importante para los sobrevivientes, para los familiares y para toda la comunidad de la zona oeste. Cada condena es una victoria de la Democracia frente a los que creyeron que podían matar, torturar y desaparecer personas sin rendir cuentas. Vamos a edificar un futuro mejor porque fuimos y somos capaces de no olvidar y mantener viva la memoria que nos da identidad como Pueblo«, expresó Sabbatella.

El dirigente de Nuevo Encuentro tiene un vínculo profundo e histórico con este proceso. Durante su primer año como intendente de Morón, el 1° de julio de 2000, se inauguró la Casa de la Memoria y la Vida en el mismo predio donde funcionó el centro clandestino. Esa decisión política transformó al espacio en el primero de toda Latinoamérica recuperado para el ejercicio de la memoria colectiva. «Donde ellos torturaron y mataron, cientos de vecinas y vecinos celebran la vida cada día. Eso también es Justicia», recordó.
En ese mismo marco, el Municipio impulsó el Proyecto Arqueológico y Antropológico Mansión Seré, desde donde surgieron pruebas enviadas a la Justicia Federal, que desde 2002 llevó adelante excavaciones que recuperaron los cimientos de la casona, miles de objetos y testimonios que reconstruyeron la materialidad del horror.

Ese trabajo científico llevado adelante por un grupo de arqueólogos y antropólogos, encabezados por la arqueóloga y ex directora de Derechos Humanos del Municipio, Antonella Di Bruno, se convirtió en prueba judicial contundente: la recuperación de pisos, mayólicas y estructuras permitió a los sobrevivientes identificar con precisión los espacios de detención y tortura. «Nosotros pusimos a disposición de la Justicia Federal todo lo que investigamos. Esa fue siempre nuestra obligación: que la verdad tuviera sustento, que los testimonios de los compañeros y compañeras tuvieran respaldo material», señaló Sabbatella.
El resultado de ese trabajo se materializó en una serie de juicios históricos. Este es el cuarto juicio, que comenzó en agosto de 2024, y unificó dos causas e incluyó 133 víctimas de toda la Subzona 16 — los partidos de Morón, Merlo, Moreno, Ituzaingó y Hurlingham —, un territorio que la Fuerza Aérea dominó con una metodología represiva tan brutal como la del Ejército y la Armada, aunque durante mucho tiempo invisibilizada. «La Mansión Seré fue el corazón de ese circuito. Y nosotros siempre supimos que no alcanzaba con recuperar el espacio: había que condenar a los responsables. Eso es lo que se está completando hoy», afirmó el exintendente Sabbatella
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