
Cinco dictadores fueron culpables de allanamiento ilegal, privación ilegal de la libertad, homicidio agravado y tentativa de homicidio agravado. Fallecieron impunes, pero deberían haber recibido penas de prisión perpetua. «Si los acusados estuvieran vivos, la condena sería a prisión perpetua, sostuvo la jueza: Pedro Eugenio Aramburu, Isaac Francisco Rojas, Juan Constantino Quaranta, Desiderio Fernández Suárez, Rodolfo Rodríguez Moreno y el personal a su cargo son penalmente son responsables», expresó el diputado Rubén Eslaiman.

Luego de tres audiencias de debate, en el auditorio «Hugo del Carril» de la Municipalidad de San Martín, la jueza federal Alicia Vence leyó hoy el veredicto en el juicio por la verdad por los fusilamientos de José León Suárez. Entre las medidas reparatorias, la sentencia exhorta al Ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires y a la Secretaría de Educación de la Nación a incluir dentro de los diseños curriculares el estudio de los hechos ocurridos hace 70 años.
Si bien el fallo no tiene efectos punitivos, la justicia federal consideró este hecho como crimen de lesa humanidad, no un simple hecho policial, sino un crimen perpetrado en el marco de una clara persecución política e ideológica sobre las víctimas.
La sentencia calificó los hechos como allanamiento ilegal, privación ilegal de la libertad y homicidio agravado por alevosía en cinco oportunidades y en grado de tentativa en otros siete casos. Aunque todos los responsables de los fusilamientos fallecieron, la jueza Vence señaló que, de estar con vida, todos deberían haber recibido la pena de prisión perpetua.
Para la justicia federal quedó probada la responsabilidad del general Pedro Eugenio Aramburu y el Almirante Isaac Rojas, como autoridades máximas que ordenaron el hecho, y el coronel Desiderio Fernández Suárez, el inspector de policía Rodolfo Rodríguez Moreno y el subjefe Cuello como responsables operativos de los fusilamientos.

La lucha por la Verdad y la Justicia
«A 70 AÑOS LOS FUSILAMIENTOS DE JOSÉ LEON SUÁREZ FUERON DECLARADOS DELITOS DE LESA HUMANIDAD!!!!!!»
«Terminó el Juicio por la Verdad por los crímenes cometidos en la dictadura de Aramburu. La jueza Alicia Vence consideró probados los hechos de 1956, cuando el 9 de junio por la noche fueron secuestrados quienes luego serían fusilados o podrían sobrevivir a los disparos de la Policía. Existió responsabilidad del Estado nacional argentino en el proceso de planificación, ejecución y encubrimiento, dice el veredicto conocido este lunes 22 de junio de 2026″.
«Si los acusados estuvieran vivos, la condena sería a prisión perpetua, sostuvo la jueza: Pedro Eugenio Aramburu, Isaac Francisco Rojas, Juan Constantino Quaranta, Desiderio Fernández Suárez, Rodolfo Rodríguez Moreno y el personal a su cargo son penalmente son responsables».
Diputado Rubén ESLAIMAN

Fusilamientos de José León Suárez, 1956
El 9 de junio de 1956, un levantamiento armado encabezado por los generales del Ejército Juan José Valle y Raúl Tanco intentó restituir a Juan Domingo Perón como presidente constitucional de la Argentina, nueve meses después de que hubiera sido derrocado por el golpe de Estado de 1955.
El movimiento estaba infiltrado por agentes del gobierno de facto que encabezaba Aramburu, quien el 8 de junio ordenó detenciones de gremialistas y militantes a fin de restarle sustento al pronunciamiento.
El alzamiento se operó en Campo de Mayo, la Escuela de Mecánica del Ejército, los Regimientos 2 de Palermo y 7 de La Plata, y en Viedma, Rosario, Rafaela y Santa Rosa, La Pampa.
Varios civiles, algunos de los cuales iban a dar respaldo a la rebelión, fueron detenidos en una casa de la localidad de Florida, provincia de Buenos Aires, y trasladados a una comisaría de San Martín.
Ese día, Aramburu dictó por decreto la Ley marcial y la pena de muerte, que serían publicadas en el Boletín Oficial luego de la rebelión.
Los doce detenidos de Florida fueron llevados a los basurales de José León Suárez, donde cinco de ellos fueron asesinados por la Policía y los otros siete lograron escaparse.
En cuanto a los militares rebeldes, Aramburu elaboró una lista de once de ellos que horas más tarde fueron fusilados.
Ante la muerte de sus camaradas, Valle decidió entregarse a condición de que se detuviera la represión. Fue conducido al Primer Cuerpo de Ejército, en Palermo, donde, tras un juicio sumario, se lo condenó a morir frente a un pelotón de tiradores: fue asesinado el 12 de junio en la Penitenciaría Nacional de la Ciudad de Buenos Aires, ubicada en la calle Las Heras, sin que mediara una orden de ejecución por escrito.
Raúl Tanco se refugió en la embajada de Haití y logró que su derecho de asilo fuera respetado pese a los intentos de secuestro que la dictadura cometió contra a él.
La rebelión de Valle y Tanco y los fusilamientos consumados en José León Suárez fueron reconstruidos por el escritor y periodista Rodolfo Walsh a partir del testimonio de Carlos Livraga, uno de los sobrevivientes, y narrados en su libro Operación masacre (1957).
Lo que ocurrió la noche del 9 de junio de 1956 está narrado por Rodolfo Walsh en su libro «Operación masacre». El levantamiento del General Juan José Valle contra la dictadura imperante en ese entonces incluía un llamamiento a elecciones inmediatas, libertad a los presos políticos y garantía para la libertad de prensa. La casa donde se planificaba el levantamiento fue allanada por el jefe de policía de la provincia de Buenos Aires Desiderio Fernández Suárez, por el jefe de la unidad regional de San Martín Rodolfo Rodríguez Moreno y el subjefe inspector Cuello. Se llevaron detenidos a diez de los doce militantes que allí se encontraban, ya que Juan Torres logró escapar. También secuestraron a Miguel Ángel Giunta, que era vecino de la casa pero no tenía ninguna conexión con la resistencia peronista. Los trasladaron a la fuerza a la sede de la Unidad Regional San Martín y, cuando Fernández Suárez regresó a La Plata, llegaron dos detenidos más a la comisaría: Julio Troxler y Reinaldo Benavidez.
A los minutos, Rodríguez Moreno recibió una orden telefónica de Fernández Suárez de fusilar a los detenidos. Debido a que el Liceo Militar de San Martín negó su “colaboración” para que los fusilen allí, Fernández Suárez dio la directiva que se lleve a cabo la matanza inmediatamente en “cualquier lugar”.

Así fue como en el basural fueron fusilados Nicolás Carranza, Carlos Lizaso, Vicente Rodríguez, Mario Brión y Francisco Garibotti. Horacio Di Chiano, Reinaldo Benavidez, Rogelio Díaz, Juan Carlos Livraga, Miguel Ángel Giunta, Julio Troxler y Norberto Gavino sobrevivieron a los disparos. Hoy en día, el único sobreviviente vivo es Livraga, que prestó testimonio a través de un escrito desde Estados Unidos.
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