Frente a Trump, Europa y Sudamérica relanzan el multilateralismo comercial.


 

      Por Alfredo Atanasof (*)

 

Después de más de dos décadas de negociaciones intermitentes, el Mercosur y la Unión Europea firmaron en Asunción un acuerdo de asociación que dará origen a la mayor zona comercial del mundo. El pacto, largamente postergado, adquiere una fuerte carga política: llega en un contexto internacional marcado por el resurgimiento del proteccionismo y las tensiones comerciales impulsadas por el presidente estadounidense, Donald Trump.

Bruselas apuesta al Mercosur para recuperar peso frente a China y EE UU

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue explícita al presentar el acuerdo como una toma de posición estratégica: “Elegimos el comercio justo sobre los aranceles; elegimos una asociación de largo plazo sobre el aislamiento”. El mensaje fue reforzado por el anfitrión del acto, el presidente paraguayo Santiago Peña, quien subrayó el valor del diálogo y el multilateralismo en un escenario global cada vez más fragmentado.

Una respuesta al giro proteccionista de Estados Unidos

La firma coincidió con el anuncio de nuevos aranceles del 25% por parte de Washington a países involucrados en maniobras militares en Groenlandia, una medida que profundiza la guerra comercial impulsada por Trump. En ese contexto, el acuerdo Mercosur-UE funciona como una señal política clara: ambos bloques buscan blindarse frente a la volatilidad del comercio internacional diversificando alianzas y apostando por reglas compartidas.

Las ratificaciones parlamentarias, instancia clave

Sin embargo, el pacto aún debe superar instancias clave. La ratificación del Parlamento Europeo -donde enfrenta una fuerte resistencia, especialmente del sector agropecuario- y la aprobación legislativa en los países del Mercosur serán determinantes para su entrada en vigor.

Un mercado de dimensiones globales

El acuerdo integrará a 31 países, con un mercado combinado de unos 720 millones de consumidores y un PIB cercano a los 2,9 billones de dólares. Según lo pactado, el 92% del comercio bilateral quedará libre de aranceles en un plazo de hasta 15 años, aunque con cuotas y salvaguardas para los sectores más sensibles.

El mayor acuerdo comercial del mundo: qué cambiaria tras la firma Mercosur-UE

Mercosur apunta a expandir sus exportaciones agropecuarias y de minerales críticos para la transición energética europea, mientras que la UE busca ampliar la venta de productos industriales, químicos y farmacéuticos. Las estimaciones oficiales prevén un aumento del 39% en las exportaciones europeas hacia Sudamérica y del 17% en las sudamericanas hacia Europa, además de un impulso a la inversión extranjera en energía y minería.

Lula, libre comercio y tensiones regionales

La ausencia del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dejó en evidencia las tensiones internas del Mercosur. Lula, molesto por los retrasos europeos y enfrentado ideológicamente con Milei, optó por no asistir. Aunque Von der Leyen destacó su rol en el tramo final de las negociaciones, la silla vacía de Brasil expuso las fragilidades políticas del bloque sudamericano en un momento clave.

Resistencias en Europa y un escenario en transformación

En Europa, el acuerdo sigue generando protestas, especialmente entre productores agrícolas que temen la competencia de carne, soja, azúcar y arroz sudamericanos. Estos sectores prometen dar batalla en el Parlamento Europeo e incluso en los tribunales.

Cuando el mundo se cierra, Mercosur y Europa abren mercados

Aun así, tanto la UE como el Mercosur coinciden en que el contexto global obliga a diversificar socios. En los últimos años, el bloque sudamericano avanzó en acuerdos con la EFTA y Singapur, mientras que Bruselas cerró pactos con Indonesia y negocia con India. La pérdida de peso europeo frente al avance de China en América del Sur también explica el renovado interés de Bruselas en la región.

Un acuerdo tardío, pero estratégico

Las negociaciones comenzaron en 1999, cuando la UE tenía 15 miembros y era el principal destino de las exportaciones del Mercosur. Hoy, ese rol lo ocupa China, y Europa busca recuperar influencia en una región que considera un socio natural.

Más que comercio: el acuerdo Mercosur-UE como señal política global

“Puede que llegue tarde, pero llega en el momento oportuno”, resumió el presidente del Consejo Europeo, António Costa. En un mundo atravesado por conflictos, sanciones y disputas comerciales, el acuerdo Mercosur-UE no solo redefine flujos económicos: también se presenta como una apuesta política por el multilateralismo frente a la lógica del repliegue y la confrontación.

 

(*) Ex jefe de Gabinete de Ministros de Argentina.

 

 

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